Y echaba el abono sobre mi terreno, y con cada pala que recogia de abono, me hacia recordarle, me hacia recordar el odio que le tenia, y que demonios, le tengo, otra pala, cada palazo, era una descarga de odio, odio contra todo lo que me hizo pasar. Otra pala repleta de abono, fértil para mi tierra, para mi hierba, para mi césped…
El odio, se disipa, el abono cubre mi césped, el fue el causante, el causante de que, con mi pala, tuviera que matarle, el causante de que triturara su cuerpo, lo hiciera casi polvo, para mezclarlo con abono de primera calidad para mis hierbas, para mi… abono, ahí es donde estaras, el odio seguira vivo cada vez que con mis pies descalzos salga a mi jardin, porque tu habras formado y formaras parte de el.
Hijos de puta, os matare a todos, a esa enfermera de bata blanca, a ese puto doctor, con su falsa sonrisa, se que miente, se que toda su jovialidad es mentira, solo intenta hacer que no piense, solo quiere que no recuerde. Matare a esa mujer de caderas anchas, la matare, me cebare en su oronda barriga con un cuchillo. No os aguanto, se que todos confabuláis contra mi, lo se, lo supe desde hace mucho tiempo, veo como habláis en las esquinas, y se que es de mi, hipócritas, es lo que sois, hipócritas.
¿Que pasa? ¿Porque me muevo? ¿!Que pasa¡? Y reflejado en un espejo veo, a esa puta, a esa señora oronda, tirando de mi silla de ruedas con una jovial sonrisa, a ese doctor, diciendo: – Recuerda, lavarle con esponja natural, y cuidado con las yagas del trasero, échale esta pomada – Vegetal, es lo que soy, un vegetal.
Todos morimos muchas veces por haber confiado en alguien
(to miau)
Muchos se preguntan, o al menos es lo que anoche yo me preguntaba en la cama… si te dijesen que te queda un año de vida ¿Que harías? Algunos dirían: gastarse todo el dinero en fiestas, otros, darían la vuelta al mundo hasta que el cuerpo se lo permitiera, etc. ¿Yo? ¿Que haría? Irme a la montaña, simplemente. Yo y el bosque ¿Porque? No lo se, pero así querría que fuera.
La luna cae sobre mis ojos,
como el agua cae sobre mi pelo.
Humedecido el cabello,
Los ojos negros como el carbón,
dientes escarlata,
la sangre es la vida,
la muerte es el comienzo,
el deseo me resarcirá,
oculto en las sombras estoy.
(Rememorando épocas pasadas)
Y me abrió la puerta, una luz tenue hizo que mis pupilas reaccionaran, y contemplaran tras esa puerta a la belleza personificada, alta, con un pelo cobrizo, unos ojos verdes desgarradores, un cuerpo que ni el mismismo Miguel Ángel podría haber esculpido. Con un ademan de su cabeza, me indico que entrara, y las palabras dejaron de existir, abrio mi camisa, botón a botón, besando cada centímetro de piel que aparecía, mi pecho… Yo abría su vestido, corriendo su cremallera, pasando mi mano por el contorno de su espalda, nos fundíamos en un beso caliente.
Pegue su cuerpo contra la pared, a la vez que pegaba el mio entre sus piernas, sentía el calor saliendo de ella. Me llevo a su dormitorio, ambos desnudos, nos mirábamos tiernamente, la comencé a desgarrar a la vez que ella desgarraba mi espalda con sus uñas, el único sonido que se oía era nuestros gemidos, cortando el silencio de la noche. Con mis manos, comencé a abrazarla, su cuello sedoso, su respiración agitada, cada vez mas agitada, hasta que acabamos. Me levante, ella yacía sobre la cama, inerte, tire el dinero sobre su mesilla, despidiéndome con un beso sobre sus fríos labios.
Era mi Diosa, mi Diosa muerta.

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