• 15th Enero 2009 - By Willy Devil

    Recientemente, he tenido una pequeña intervención (si es que podemos llamarlo así) en el hombro izquierdo por cuarta o quinta vez. El corte de unos pocos cm de largo y algo más de profundidad y con unos dieciséis puntos de sutura, no me molesta lo mas mínimo. El caso, que comentando con compañeros/as de trabajo el cómo fue la operación, se sorprenden y dicen “ole tus huevos”, “eres de Bilbao”, o cosas similares. Con lo que me ha llevado a reflexionar acerca del dolor y de la sociedad del “placer” en la que vivimos.

    Mi filosofía, es que, el dolor, en pequeñas “dosis” es bueno, nos hace conocer hasta cierto punto nuestros límites, es por lo que en la operación, cuando paso el efecto de la anestesia y seguían cortando con las tijeras la carne, cual pechuga de pollo, aguante hasta mi limite, entonces, dije que me volvieran a pinchar. Pero en cambio, la segunda vez que me operaron hace unos años, aguante hasta el desmallo, ¿porque? La segunda vez, conocí el umbral máximo del dolor, hasta que me llevo al desmayo, esta vez, supe cuando decir: basta.

    Tenemos miedo al sufrimiento (tanto espiritual como físico), cuando no sabemos ni conocemos lo mas mínimo, lo que es capaz de aguantar nuestro cuerpo o nuestra mente. Somos humanos, estamos en la tierra y en la cúspide de la pirámide evolutiva (aunque algunas actuaciones humanas me hagan dudar de vez en cuando esta afirmación), debido a nuestra capacidad de aguante y a nuestro ingenio, el problema, es que debido a nuestra actual sociedad, nos sentamos sobre nuestra nube de algodón y esperamos ser cuidados, pasar sin dolor ni sufrimiento nuestra existencia, y cuando nos encontramos con ello por un casual nos derrumbamos.

    El dolor, gran desconocido y temido por todos, pero que nos hace conocernos no como personas, si no como animales, que es lo que somos. ¿Que pensais acerca de la resistencia al dolor?

    Entradas Relacionadas

  • Leave a Reply