Ahora mismo me encuentro en Sao Paulo, una de las principales ciudades de Brasil. En esta ciudad llevo ya unos pocos días, suficientes, diría yo, para darme una impresión de la misma. Es una ciudad de contrastes, desde la pobreza mas extrema, hasta la riqueza mas opulente, todo separado por una simple calle, a un lado, casas con personal de seguridad en la puerta con chalecos antibalas, y en frente, una niña de 10 años descalza, repleta de mugre y muerta de hambre, o en el peor de los casos, un niño de 14 esnifando pegamento, o en el aun peor de los casos, fumando crack, bastante sorprendente e impactante, hace que aprietes los dientes por la rabia contenida.
Es curioso, como decía, la ciudad de contrastes, un día comiendo unos compañeros y yo, pedimos comida, lo que seria una ensalada para 2 y pasta para los 4, de esa ensalada, podrían haber comido 6 personas (y no, no exagero), y con la pasta, igual… comida que se tirará a la basura, y que cualquiera de los ciudadanos que sobreviven con menos de 1 dolar (real) al día, o con menos, agradecería enormemente. Problemas de educación, me decía el chófer que me trajo al hotel, problemas del gobierno, me comento un compañero brasileño, que pagan 600 reales de base a cada ciudadano, medida populista, pero que hacen que el trabajo, no sea algo prioritario para subsistir (aunque para mi sea algo para control social), o que por cada hijo te den 200 reales, con lo que, tienes 5 hijos, les dejas en la calle y a olvidar.
Sao Paulo, ciudad gris, pobre y ruinosa, pero con esquinas sorprendentes. Peligrosa y a la vez segura, en donde una vida, no vale mas que una bala de 9 mm alojada en tu pecho.

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