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America

Yo pensaba que en España, aun dentro de la “pequeñez” de nuestros festivales, teníamos buenos festivales… y si, los tenemos, pero cuando lo comparas con festivales como el Lollapalooza, en Chicago, te das cuenta de que algo falla.

Lollapalooza, es un festival que se celebra cada año, desde los 90, con cierto declive, pero con el 2003 volvió a renacer con muchísima fuerza. En este festival puedes encontrar todo, y cuando digo todo es todo, desde rock alternativo, hiphop, metal, electrónica y un sin fin de generos musicales.

Este año, han ido grupos como TOOL (grandes), Thievery Corporation, Depeche Mode, Artic Monkeys, Snoop Dog, Diplo y un larguísimo etcétera. 131 grupos de música deleitando los oídos de los asistentes. Ya están a la venta los tickets para el 2010, ¿quien se apunta? ;-) ¿Next stop, Chicago?

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Lollapalooza | Web Oficial

Ahora mismo me encuentro en Sao Paulo, una de las principales ciudades de Brasil. En esta ciudad llevo ya unos pocos días, suficientes, diría yo, para darme una impresión de la misma. Es una ciudad de contrastes, desde la pobreza mas extrema, hasta la riqueza mas opulente, todo separado por una simple calle, a un lado, casas con personal de seguridad en la puerta con chalecos antibalas, y en frente, una niña de 10 años descalza, repleta de mugre y muerta de hambre, o en el peor de los casos, un niño de 14 esnifando pegamento, o en el aun peor de los casos, fumando crack, bastante sorprendente e impactante, hace que aprietes los dientes por la rabia contenida.

Es curioso, como decía, la ciudad de contrastes, un día comiendo unos compañeros y yo, pedimos comida, lo que seria una ensalada para 2 y pasta para los 4, de esa ensalada, podrían haber comido 6 personas (y no, no exagero), y con la pasta, igual… comida que se tirará a la basura, y que cualquiera de los ciudadanos que sobreviven con menos de 1 dolar (real) al día, o con menos, agradecería enormemente. Problemas de educación, me decía el chófer que me trajo al hotel, problemas del gobierno, me comento un compañero brasileño, que pagan 600 reales de base a cada ciudadano, medida populista, pero que hacen que el trabajo, no sea algo prioritario para subsistir (aunque para mi sea algo para control social), o que por cada hijo te den 200 reales, con lo que, tienes 5 hijos, les dejas en la calle y a olvidar.

Sao Paulo, ciudad gris, pobre y ruinosa, pero con esquinas sorprendentes. Peligrosa y a la vez segura, en donde una vida, no vale  mas que una bala de 9 mm alojada en tu pecho.

Continuare con la segunda parte de mi periplo mexicano, y próximamente habrá una tercera.

Nos quedamos llegando a la llamada Ciudad Blanca, cuyo nombre viene por el corazón de sus habitantes y por el color de las casitas (o eso me dijo una vieja peluquera del lugar). Llegamos por las carreteras Mexicanas, esta vez sin problemas debido a la luz del día, desde Cancun a Mérida, 2 peajes y un control militar, algo caro, casi 10 euros por los dos peajes. El caminito de entrada a la autovia era engañoso, parecía un camino de cabras, para luego entrar a una carretera amplia, todo recto, con 3 curvas únicamente, o eso pude contar, y en medio de la jungla (en la jungla… la bella jungla… dormido esta el leon). Llegamos a las 3 horas aproximadamente, con el culo plano. Por cierto, cuidado con no echar gasolina, ya que la gasolinera mas cercana esta a unos 180 km (sorprendente).

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Bueno, ya he vuelto de tierras Mexicanas. Ha sido genial, divertido, sorprendente, aburrido, picante y un sin fin de cosas mas. Haremos un repaso de mi periplo, el cual, quizá, sirva de ayuda a propios y extraños. Llegé el primer día, después de un vuelo contratado con AeroMexico, el cual, nos paso a Air Europa, servicio pésimo, comida vomitiva, y te cobran por respirar. Después de 10 horas y media de vuelo, aterrizamos en Cancun, al bajar, tuve que quitarme el jersey que llevaba por el fresco del avión, después del primer golpe de calor tropical. Siguiente sorpresa, después de coger las maletas (tomar las maletas), algo bastante rápido, tuvimos que pasar por la aduana en donde pude encontrar mi primera sorpresa: un semáforo. ¿Como que un semáforo? os preguntareis, pues si amigos mios, un semáforo, que estaba verde, y al pasar por la aduana, si quieren revisarte el equipaje te dicen, y no con voz de muy buenos amigos “pulse el semáforo” y se pondrá rojo, te abrirán la maleta y te harán perder un valioso tiempo, que es lo que mas te apetece después de ese cortito vuelo.
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